El Lenguaje De Los Ojos

Hay una palabra que parece resumir la esencia del universo, del alma humana, de la vida misma y... del corazón de Dios. Esa palabra breve en todos los idiomas del mundo es: Amor.

El amor es la fuerza que mueve la rueda de la existencia, es el perfume de la vida, el bálsamo de todas las heridas, la savia generosa de la auténtica felicidad. No se equivocaba Quevedo cuando decía: “El amor es la última filosofía de la tierra y del cielo”.

Los bigotes del tigre

Una mujer joven llamada Yun Ok fue un día a la casa de un ermitaño de la montaña en busca de ayuda. El ermitaño era un sabio de gran renombre, hacedor de ensalmos y pociones mágicas.

Cuando Yun Ok entró en su casa, el ermitaño, sin levantar los ojos de la chimenea que estaba mirando dijo:

- ¿Por qué viniste?

Yun Ok respondió:

- Oh, Sabio Famoso, ¡estoy desesperada! ¡Hazme una poción!

¿Amas a Jesús?

Cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? Le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. El le dijo: Apacienta mis corderos.  Volvió a decirle la segunda vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Le dijo: Pastorea mis ovejas. Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas?

Cosas de Valor que no se ven

Se dice que un joven le decía a un ministro evangélico que él creería en Dios
cuando pudiera verlo. El ministro le preguntó:

— ¿Joven, usted cree que su madre lo ama? El joven respondió:

— Yo no solamente creo, sino que yo sé que me ama. Entonces el ministro le preguntó si él podía ver el amor de su madre, si podía pesarlo, o medirlo. El joven contestó:

El Arte de Amar

Erich Fromm en su libro "El Arte de Amar" habla de una diferencia entre enamoramiento y amor. Nos enamoramos cuando conocemos a alguien por quien nos sentimos atraí­dos. Y dejamos caer frente a él o ella las barreras que nos separan de los demás.

Cuando compartimos con esa persona nuestros sentimientos y pensamientos más í­ntimos, tenemos la sensación de que, por fin, hicimos una conexión con alguien. Este sentimiento nos produce gran placer.

Una Sonrisa de Terapia

Visitando una leproserí­a en una isla del Pací­fico me sorprendió que, entre tantos rostros muertos y apagados, hubiera alguien que habí­a conservado unos ojos claros y luminosos que aún sabí­an sonreí­r y que siempre decí­a «gracias» cuando le ofrecí­an algo. Entre tantos «cadáveres» ambulantes, sólo aquel hombre se conservaba humano.

Marcando la diferencia

Hace años un profesor de la Universidad John Hopkin asignó a un grupo de estudiantes graduandos la siguiente tarea: vayan a los tugurios. Tomen a 200 muchachos entre las edades de 12 y 16 e investiguen su trasfondo y ambiente. Luego predigan sus oportunidades para el futuro.

Los estudiantes, tras consultar las estadí­sticas sociales, hablar con los muchachos y compilar mucha data, concluyeron que el 90 % de ellos pasarí­an algún tiempo en prisión.

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