La Conversión de Billy Graham

En la revista United States News and World Report, del 27 de diciembre de 1957, Billy Graham dice: “Cuando acepté a Cristo hace veinte años, en una cruzada muy parecida a esta que estamos dirigiendo, pasé al frente con otras cuatrocientas personas. El día siguiente un columnista de uno de los periódicos dijo que eso era el resultado de una agitación emocional y que nadie perseveraría. Sin embargo, yo sé que en este momento once ministros están predicando el evangelio, y que ellos fueron convertidos aquella noche.

Mas amor a los animales que a los humanos

Entre los paganos no se toman ningunas precauciones para proteger a los pobres y a los necesitados.

No despiertes a mi padre

En una reunión del ejército de salvación habí­a un hombre que estaba dando su testimonio sobre lo que Jesús habí­a hecho por él. En la muchedumbre se encontraba un burlador, este provocador le dijo al hombre que estaba dando su testimonio:

- Cállate, tu sólo estas soñando, sólo sueñas.

El sintió un estirón en su abrigo y era una pequeña niña que le dijo:

El Mecánico

Una vez iba un hombre en su auto por una larga y muy solitaria carretera cuando de pronto su auto comenzó a detenerse hasta quedar estático. El hombre bajó, lo revisó, trató de averiguar qué era lo que tení­a.

Pensaba que pronto podrí­a encontrar el desperfecto que tení­a su auto pues hací­a muchos años que lo conducí­a; sin embargo, después de mucho rato se dio cuenta de que no encontraba la falla del motor.

Incendio en el Manicomio

El 27 de enero de 1903, un incendio ocurrió en un manicomio en Londres. De los 300 pacientes, 50 perecieron y 250 tuvieron que ser literalmente arrebatados de las llamas. Mientras se llevaba acabo la misión de rescate, estas pobres criaturas se comportaron de tal forma como para hacernos pensar cuan locamente se comportan los inconversos cuando tratamos de anunciarles el evangelio con denuedo. Se reportó que...

El Barbero

Un hombre fue a una barberí­a a cortarse el cabello y recortarse la barba, como de costumbre. En estos casos entabló una amena conversación con la persona que le atendí­a. Hablaban de tantas cosas y tocaron muchos temas. De pronto, tocaron el, tema de Dios. El barbero dijo:

- Fí­jese caballero que yo no creo que Dios exista,

como usted dice.

Asamblea de Satanás

Era una asamblea de espí­ritus inmundos. Sobre el trono estaba sentado el soberano de ellos. Satanás, con el cetro de maldad en su mano. Llamando a sus súbditos, Satanás clamó:

- ¿Quién irá a la tierra para asegurar que los hombres pierdan sus almas?

Uno de los espí­ritus convocados dijo:

- Yo iré.
- Y, ¿cómo lo lograrás? -preguntó el monarca inflexible.

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