Algunas recetas para ser feliz

Ingredientes:

  • Familia (es aquí­ donde todo empieza)
  • Amigos (nunca deben faltar)
  • Rabia (si existe que sea poca)
  • Paciencia (la mayor cantidad posible)
  • Lágrimas (secarlas todas)
  • Sonrisas (las más variadas)
  • Paz (en gran cantidad)
  • Perdón (muchí­simo y de diversas maneras)
  • Enemigos (de ser posible, ninguno)
  • Esperanza (no perderla jamás)
  • Corazón (mientras más grande, mejor)
  • Amor (puede abusar)
  • Cariño (importante!!!)
  • Sueños e ilusiones (todos los que tengas)
  • Agradecimiento (por nada del mundo podrí­a faltar)

Depende de la Forma

Un Sultán soñó que habí­a perdido todos los dientes. Después de despertar, mandó llamar a un Sabio para que interpretase su sueño.

- ¡Qué desgracia mi señor! - exclamó el Sabio - Cada diente caí­do representa la pérdida de un pariente de vuestra majestad.

- ¡Qué insolencia! - gritó el Sultán enfurecido - ¿Cómo te atreves a decirme semejante cosa? ¡Fuera de aquí­!

Almorzando con Dios

Un niño pequeño querí­a conocer a Dios. Sabí­a que era un largo viaje hasta donde Dios vive, así­ que empacó su maleta con pastelitos y unos seis refrescos, y empezó su jornada.

Cuando habí­a caminado como tres cuadras, se encontró con una mujer anciana. Ella estaba sentada en el parque, solamente contemplando algunas palomas.

¿Dónde se halla la felicidad?

NO EN EL DINERO. Jay Gould, el millonario norteamericano, al morir dijo: "Supongo que soy el hombre más miserable sobre la tierra."

NO EN EL PLACER. Lord Byron, quien vivió una vida de placeres y comodidad, escribió: "El gusano, el cáncer y la pena son sólo mí­os."

¿Por Qué No Soy Feliz?

¿Qué crees tú que necesitas para ser feliz? ¿Qué cosas quisiera tener para experimentar felicidad? o ¿Qué personas necesitas tener a tu lado para sentirte feliz? o ¿Qué circunstancias necesitas que cambien para que seas feliz?

Pletórico de felicidad

El teólogo británico C. S. Lewis describió hace cincuenta años la felicidad en términos que incluso tienen más sentido hoy dí­a en nuestra sociedad en movimiento.

Un automóvil está diseñado para funcionar con petróleo [gasolina], y no funcionarí­a adecuadamente con nada más. Pues bien, Dios diseñó la máquina humana para que funcionara en él mismo.

Fantasmas de Felicidad

Elisa Sierra, mujer de cuarenta años de edad con retraso mental, no podí­a creerlo. Ahí­, en medio del andén, habí­a un fajo de billetes. Era un paquete grueso con billetes de alta numeración. Quizá fueran miles o hasta millones. Así­ que lo recogió de la acera y lo guardó presurosa en su bolso.

Al dí­a siguiente Elisa tuvo la imprudencia de mostrarle su gran fortuna a un vagabundo.

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